Tema 15 de 19 · El vehículo

El vehículo: mecánica y averías

Neumáticos, frenos, testigos del cuadro, niveles y las averías más frecuentes con lo que hay que hacer en cada caso.

Rueda con cadenas montadas sobre nieve en un puerto de montaña

23 min de lectura 17 apartados 150 preguntas del banco sobre esto

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No hace falta saber de mecánica para aprobar, pero sí para interpretar lo que el coche te está diciendo. Un testigo rojo no es lo mismo que uno naranja, un ruido al frenar no es lo mismo que una vibración, y confundirlos cuesta caro.

Neumáticos

Es la única pieza del vehículo que toca el suelo, y de ella dependen la frenada, el agarre en curva y la evacuación del agua.

  • Profundidad mínima legal: 1,6 mm en las ranuras principales de la banda de rodadura de los turismos. Los testigos de desgaste del fondo de los surcos avisan cuando se llega a ese punto.
  • Presión: se comprueba en frío, al menos una vez al mes y siempre antes de un viaje largo. Con el vehículo cargado hay que usar el valor de carga del fabricante.
  • Antigüedad: el código DOT del flanco indica semana y año de fabricación. A partir de cinco o seis años conviene revisarlo aunque tenga dibujo.

El desgaste cuenta la historia: por el centro significa exceso de presión; por los dos hombros, presión insuficiente; por un solo borde, problema de alineación.

Un bulto en el flanco tras un golpe contra un bordillo es una hernia: la estructura interna está rota y puede reventar sin aviso. Se sustituye, no se vigila.

Los sistemas del vehículo

No hace falta saber repararlos, pero sí saber qué hace cada uno: cuando se enciende un testigo o aparece un ruido, lo primero es entender qué parte del coche está hablando.

SistemaDe qué se encargaQué falla cuando falla
AlimentaciónLlevar el combustible al motor y mezclarlo con aire.Tirones, pérdida de potencia, el motor se cala.
EléctricoArrancar el motor y dar corriente a luces y electrónica.El coche no arranca, o se apagan las luces.
LubricaciónQue las piezas del motor rocen con una película de aceite.Testigo rojo de aceite. El motor se gripa en pocos kilómetros.
RefrigeraciónSacar el calor del motor con el líquido refrigerante.Aguja de temperatura en rojo, vapor por el capó.
TransmisiónLlevar la fuerza del motor a las ruedas.El motor sube de vueltas y el coche no acelera.
DirecciónQue el volante gire las ruedas delanteras.El volante se pone duro, o el coche se va hacia un lado.
SuspensiónAbsorber los baches y mantener las ruedas pegadas al suelo.El coche rebota, se balancea y frena peor.
FrenadoDetener el vehículo y mantenerlo parado.Pedal esponjoso, ruidos, vibración o tirón al frenar.

La suspensión es la que menos se mira y más influye en la seguridad después de los neumáticos: unos amortiguadores gastados alargan la distancia de frenado y hacen que la rueda pierda contacto con el firme justo en los baches, que es cuando más falta hace.

El puesto de conducción y la visibilidad

Antes de arrancar hay una rutina de treinta segundos que casi nadie hace y que cambia cómo responde el vehículo en una emergencia.

  1. El asiento: con el pie pisando el embrague a fondo, la pierna debe quedar ligeramente flexionada. Nunca estirada del todo.
  2. El respaldo: con la muñeca apoyada en lo alto del volante, la espalda tiene que seguir tocando el asiento.
  3. La distancia al volante: unos 25 o 30 centímetros hasta el pecho. Más cerca, el airbag golpea en vez de proteger.
  4. El reposacabezas: su borde superior a la altura de la coronilla, no de la nuca.
  5. Los espejos: los exteriores, abiertos, viendo apenas el lateral del propio coche.
  6. El cinturón: la banda cruzando la clavícula y el esternón, sin holgura.

Ver bien

El limpiaparabrisas deja franjas cuando la goma se endurece: es la reparación más barata que más seguridad aporta. El lavaparabrisas tiene que tener líquido, porque el polvo seco arrastrado por la escobilla raya el cristal. La luneta térmica despeja el cristal trasero con unos hilos calefactores, y no se limpia con rasqueta porque se cortan.

Los retrovisores deben ajustarse para cubrir correctamente la parte posterior y los costados. Aun bien orientados pueden quedar ángulos muertos que hay que comprobar antes de maniobrar, sin perder la atención sobre la trayectoria.

Los mandos y cómo se usan

Parece lo más básico y es donde más vicios se cogen. Un mando mal usado no se nota hasta que hace falta responder rápido.

El volante

Las dos manos, en la posición de las diez y diez o de las nueve y cuarto. Nunca por dentro del aro ni con la palma sobre el centro: si salta el airbag, la mano sale despedida contra la cara.

Se gira pasando las manos, sin cruzar los brazos. Cruzarlos deja el volante bloqueado justo cuando hay que corregir en sentido contrario.

Los pedales

  • Embrague: se pisa a fondo y se suelta progresivamente. No se lleva el pie apoyado encima: el disco patina y se quema.
  • Freno: con el pie derecho, siempre. Frenar con el izquierdo mientras el derecho acelera calienta los frenos sin que el conductor se dé cuenta.
  • Acelerador: con el mismo pie derecho, girando el talón sin levantarlo del suelo.

La palanca de cambio

Se cambia mirando a la carretera, no a la palanca. Reducir de golpe muchas marchas a alta velocidad puede bloquear las ruedas motrices, que es el mismo efecto que un frenazo con las ruedas de atrás.

El freno de estacionamiento

Se pone siempre al aparcar, aunque el terreno parezca llano, y se combina con una marcha engranada: primera si el coche mira cuesta arriba, marcha atrás si mira cuesta abajo. En pendiente, además, conviene dejar las ruedas giradas para que, si el coche se moviera, quedara frenado contra el bordillo: hacia el bordillo cuesta abajo y hacia el centro de la calzada cuesta arriba. Es lo que el Reglamento exige a los vehículos de más de 3.500 kg y a los autobuses cuando no usan calzos.

Frenos

Síntomas y lo que significan:

SíntomaCausa probable
Chirrido metálico agudo al frenarPastillas al límite: llevan un avisador que roza.
Vibración en el pedal en frenadas normalesDiscos alabeados.
Pedal blando o que se hundeAire o fuga en el circuito. No se debe circular así.
Olor a quemado tras un descenso largoSobrecalentamiento por uso continuado del freno.
El vehículo se desvía al frenarFrenada desigual entre ruedas, o un neumático con poca presión.

El fading es la pérdida de eficacia por calentamiento. En un descenso largo se evita engranando una marcha corta y dejando que retenga el motor, en vez de ir con el pie apoyado en el freno. Si ya ha ocurrido, hay que detenerse y dejar que enfríen solos, nunca echarles agua.

Vehículo con el capó abierto y pinzas en el arcén, vista desde arriba
Vehículo con el capó abierto y pinzas en el arcén, vista desde arriba

Los testigos del cuadro

El color orienta, pero hay que interpretar también el símbolo, el mensaje y las instrucciones del vehículo.

  • Rojo: peligro, detenerse en cuanto sea seguro. Presión de aceite, temperatura del motor, freno o batería con el motor en marcha. Otros avisos, como cinturón o freno de estacionamiento, se interpretan según su símbolo.
  • Naranja o amarillo: avería o aviso: consultar el mensaje y el manual para decidir si es seguro continuar. Motor, ABS, presión de neumáticos, reserva de combustible.
  • Verde o azul: simplemente informan de que un sistema está en funcionamiento.

El testigo del motor parpadeando, a diferencia del fijo, sí pide detenerse: puede estar dañándose el catalizador.

Niveles y mantenimiento

Lo que conviene revisar antes de un viaje largo, con el motor frío y el vehículo en llano:

  • Aceite del motor con la varilla, entre las marcas de mínimo y máximo.
  • Refrigerante en el vaso de expansión.
  • Líquido de frenos: si baja rápido, hay fuga o las pastillas están muy gastadas.
  • Limpiaparabrisas: nivel y estado de las escobillas, que se endurecen con el sol.
  • Presión de los neumáticos, incluido el de repuesto si lo lleva, que también pierde aire con el tiempo.

La correa de distribución se sustituye por kilometraje o por años, lo que llegue antes. Si rompe, los pistones golpean las válvulas y la reparación cuesta mucho más que la sustitución preventiva.

Averías en marcha

Reventón: sujetar el volante con firmeza, no frenar bruscamente, levantar el pie y dejar que el vehículo pierda velocidad hasta poder salir de la calzada.

Dirección dura de repente: se puede girar, pero exige mucha más fuerza. Reducir y detenerse en lugar seguro.

Freno que no responde: reducir de forma controlada, aprovechar la retención disponible y buscar una detención segura. El freno de estacionamiento se utiliza conforme al sistema del vehículo, evitando una acción brusca. No confundir esta avería con la vibración normal del ABS, que exige mantener la presión.

Humo del motor: alejar a los ocupantes y avisar. No abrir el capó por completo.

Combustible equivocado: mientras el motor no arranque, el daño se limita al depósito. Al arrancarlo, la mezcla llega a la bomba y a los inyectores.

Vehículo inmovilizado

Activa las luces de emergencia y coloca la V-16 conectada de forma segura. Ponte el chaleco antes de salir cuando corresponda y abandona el coche por el lado contrario al tráfico solo si puedes alcanzar una zona protegida sin transitar por los carriles o arcenes. Si el vehículo todavía puede moverse, hay que sacarlo de los carriles cuanto antes, por el arcén derecho hasta la primera salida o al lugar donde menos estorbe. Y si no hay un sitio seguro fuera de la vía, los ocupantes se quedan dentro con el cinturón abrochado.

En una vía interurbana, la obligación de llevar el chaleco antes de salir no es un formalismo: ponérselo fuera significa haber estado ya un rato en la calzada sin ser visto.

Leer el neumático y comprobar su compatibilidad

Las inscripciones del flanco identifican dimensiones, construcción, capacidad de carga y categoría de velocidad. En una medida como 205/55 R16, 205 expresa la anchura nominal en milímetros, 55 la relación porcentual entre altura del perfil y anchura, R la estructura radial y 16 el diámetro de la llanta en pulgadas. No son tres medidas expresadas en la misma unidad.

A continuación aparecen un índice de carga y una letra de velocidad. No se eligen por estética: deben ser adecuados al vehículo y a las condiciones de homologación. El neumático de sustitución tiene que cumplir las características autorizadas o los criterios de equivalencia aplicables. Que encaje en la llanta no demuestra que sea legal ni compatible con la carga que soporta.

En el mismo eje se montan neumáticos del mismo tipo conforme a la normativa. Deben respetarse las indicaciones de sentido de giro o de lado exterior cuando existan. Una rueda direccional montada al revés puede no evacuar el agua como está previsto. Las comprobaciones corresponden tanto a quien instala como a quien mantiene el vehículo; el examen puede preguntar por la seguridad, no solo por si la medida parece igual.

Para un turismo, el mínimo legal es 1,6 mm en las ranuras principales de la banda de rodadura. No debe confundirse con medir cada pequeño corte del dibujo ni con una garantía de buen comportamiento sobre agua. El resto del neumático también importa: deformaciones, grietas, cables visibles o daños estructurales pueden hacerlo inseguro aunque el medidor marque más de 1,6.

La fecha de fabricación ayuda a valorar el envejecimiento, pero no existe una caducidad universal que obligue a tirar todo neumático al cumplir exactamente cierto número de años. Se revisan su estado, almacenamiento, exposición y recomendaciones del fabricante. Un coche que apenas circula también puede tener neumáticos envejecidos. El buen dibujo no elimina ese riesgo.

Presión, pinchazos y soluciones de emergencia

La presión se comprueba en frío con el valor recomendado por el fabricante para la carga y el uso previstos. La cifra grabada como máxima en un flanco no es necesariamente la presión que debes poner a tu coche. Los valores delanteros y traseros pueden ser distintos. Si hay rueda de repuesto, también necesita control, con su especificación propia.

Después de circular, el aire del neumático se ha calentado y la presión aumenta. No se debe quitar aire para hacer coincidir esa medición caliente con el valor previsto en frío. Revisa en las condiciones adecuadas. La vigilancia de presión del vehículo ayuda a detectar cambios, pero no sustituye la comprobación de desgaste, cortes o deformaciones.

Un sistema TPMS puede avisar de una pérdida de presión. Detente donde sea seguro y comprueba qué ocurre; no borres el aviso sin revisar. Si el sistema requiere reinicialización después de ajustar presiones o cambiar ruedas, sigue el manual. Reinicializarlo con una rueda mal inflada puede hacer que tome una referencia incorrecta.

El turismo debe llevar la solución de sustitución o reparación prevista reglamentariamente: rueda de repuesto y herramientas, rueda temporal o un sistema alternativo que ofrezca garantías suficientes. No todos los vehículos llevan una quinta rueda. Por eso hay que conocer el equipo antes de necesitarlo y comprobar el estado del compresor o la caducidad del sellante si se utiliza un kit.

La rueda temporal tiene límites de velocidad y uso indicados por su fabricante, frecuentemente 80 km/h. No equivale a una rueda normal para terminar un viaje largo a velocidad de autopista. Un kit tampoco repara cualquier avería: un corte del flanco, una hernia o un daño importante pueden impedir su utilización. Se lee su manual y se solicita asistencia cuando no sea una solución segura.

Cambiar una rueda requiere un lugar firme, estable y protegido. Inmoviliza el coche y utiliza los puntos de apoyo previstos para el gato. No trabajes debajo de un vehículo sostenido solo por el gato ni hagas la operación junto al tráfico si no hay espacio seguro. La obligación de retirar el coche no te exige realizar una reparación que te exponga a un atropello.

Caso práctico

El aviso de presión aparece en autovía. Mantienes el control, reduces suavemente y buscas un lugar seguro, sin frenar de golpe en el carril. Si la rueda está dañada y el arcén es estrecho, señalizas la inmovilización y pides asistencia; no empiezas a desmontarla porque el maletero contenga un gato.

Motor, transmisión y consumo de energía

En un motor de combustión, el combustible y el aire permiten obtener energía que se transforma en movimiento. La lubricación limita el roce y el desgaste de sus piezas, mientras la refrigeración controla la temperatura. Son circuitos distintos: añadir refrigerante no corrige una falta de presión de aceite, y tener aceite suficiente no demuestra que la bomba lo esté haciendo circular correctamente.

La transmisión lleva el movimiento a las ruedas. En un vehículo manual, el embrague permite separar temporalmente el motor de la caja de cambios para seleccionar una relación. Mantenerlo a medio recorrido innecesariamente genera desgaste y calor. La marcha adecuada permite mover el coche con control y aprovechar la retención en descensos, sin circular en punto muerto.

En un automático se siguen las instrucciones de su selector y se mantiene el vehículo detenido antes de seleccionar la posición de estacionamiento o el sentido contrario cuando así corresponde. No se utiliza P como sustituto de frenar un coche en movimiento. Para conducir de forma habitual se emplea el pie derecho sobre acelerador y freno, evitando acciones simultáneas involuntarias.

Un vehículo eléctrico almacena energía en una batería de tracción y la transforma mediante uno o varios motores eléctricos. La batería auxiliar alimenta otros servicios y no es el mismo componente. El silencio no demuestra que esté apagado: comprueba el indicador de disponibilidad, inmoviliza correctamente y desconecta según el procedimiento del vehículo antes de salir.

La frenada regenerativa puede recuperar parte de la energía al reducir velocidad, pero su intensidad puede cambiar según el estado de carga, la temperatura o la configuración. No sustituye al sistema de frenos de servicio. El conductor debe estar preparado para usar el pedal cuando necesite una deceleración que la regeneración no proporciona.

En híbridos se combinan sistemas eléctricos y de combustión; no todas las operaciones de un turismo convencional son aplicables. Las intervenciones sobre alta tensión corresponden a personal cualificado. Si hay un golpe importante o cables dañados, no se manipulan. Para remolcar, arrancar con ayuda o cargar se sigue el procedimiento específico del fabricante.

Mantenimiento por tiempo y uso, sin improvisar

El plan de mantenimiento establece operaciones por kilometraje, tiempo o condiciones de utilización. Se cumple el criterio que corresponda según el fabricante, aunque el coche haga pocos kilómetros. Los trayectos cortos repetidos, el polvo o una utilización exigente pueden modificar los intervalos previstos. No existe una periodicidad única válida para todos los aceites, correas o refrigerantes.

El aceite debe ser de la especificación adecuada y quedar entre los límites de medición previstos. Un nivel excesivo también puede causar problemas. Consulta si la comprobación se realiza con varilla o mediante un sistema electrónico y cuánto tiempo debe transcurrir después de apagar el motor. No conviertas una regla genérica en una operación contraria al manual del modelo.

El líquido refrigerante se comprueba en el depósito correspondiente y nunca se abre el circuito en caliente. Una pérdida repetida no se resuelve añadiendo líquido indefinidamente: hay que localizar la causa. Utiliza el producto especificado y no mezcles productos al azar. Si aparece sobretemperatura, detente con seguridad y sigue las indicaciones del vehículo.

El líquido de frenos forma parte de un circuito de seguridad. Una bajada puede relacionarse con desgaste o fuga y necesita diagnóstico. No se rellena sin más para ocultar un testigo. Si el pedal cambia de tacto, pierde eficacia o aparece una advertencia grave, no se continúa hasta el taller confiando en que bastará con frenar antes.

Los filtros cumplen funciones diferentes: el de aire protege la admisión, el de aceite retiene partículas del circuito y el del habitáculo contribuye a la calidad del aire y al funcionamiento de la ventilación. Un sistema de desempañado que funciona mal afecta a la visibilidad. La correa de distribución, cuando existe, se sustituye según el plan del fabricante; no todos los motores utilizan la misma solución.

El alumbrado también requiere mantenimiento: luces que funcionan, ópticas limpias y regulación que no deslumbre. Una bombilla más potente o una fuente de luz incompatible no es una mejora válida por sí sola. Los sistemas deben conservar las condiciones técnicas autorizadas. Revisa también limpiaparabrisas, lavaparabrisas y lunetas antes de un viaje con mal tiempo.

Caso práctico

El nivel de líquido de frenos ha bajado y el pedal se hunde más de lo habitual. Comprar líquido y rellenar no demuestra que el problema esté solucionado. Se inmoviliza de forma segura y se solicita revisión o asistencia, porque podría existir una fuga que comprometa la siguiente frenada.

ITV, defectos y responsabilidad de conservar el vehículo

La ITV comprueba las condiciones reglamentarias en el momento de la inspección. Tenerla vigente no permite circular con una avería aparecida después. La responsabilidad de mantener el vehículo en condiciones continúa entre inspecciones. Tampoco un mantenimiento reciente sustituye a pasar la ITV cuando vence su plazo.

Para un turismo particular, la inspección periódica es: hasta cuatro años, exento; de más de cuatro a diez años, bienal; y con más de diez años, anual. La antigüedad se cuenta desde la primera matriculación o puesta en servicio en los términos reglamentarios. No apliques esta tabla a cualquier furgoneta, taxi o vehículo destinado a otro servicio, que puede tener otra periodicidad.

ResultadoSignificadoCirculación
Favorable con defectos levesSe deben reparar los defectosNo exige nueva inspección para comprobar esos defectos leves.
DesfavorableHay defectos gravesSolo permite el traslado al taller y el regreso a ITV para regularizar la situación.
NegativaHay defectos muy gravesEl traslado se hace por medios ajenos al propio vehículo.

El plazo para subsanar una inspección desfavorable o negativa no es una autorización para utilizar normalmente el coche durante ese tiempo. La regla general fija un máximo de dos meses para la reparación y nueva inspección. El resultado concreto y las condiciones del informe son lo que debe guiar la actuación.

Una cita solicitada después de caducar la ITV no prorroga su validez. Tampoco se convierte en legal circular con defectos peligrosos porque el destino sea el taller. Distingue el régimen específico del resultado desfavorable de la situación de un vehículo cuya ITV simplemente ha vencido o de uno con resultado negativo.

Las modificaciones importantes pueden necesitar su tramitación como reforma. Antes de alterar ruedas, suspensión, alumbrado u otros elementos, comprueba su compatibilidad y requisitos. Un accesorio que pueda comprarse no está automáticamente autorizado para cualquier instalación. Mantener la seguridad y la homologación exige algo más que verificar que el coche puede moverse.

Decidir ante una avería y preparar la inmovilización

Un testigo se interpreta por su símbolo, color, mensaje y circunstancias. Es normal que muchos se enciendan brevemente durante la comprobación inicial. No es lo mismo que permanezcan encendidos con el motor en marcha. El rojo suele advertir de peligro o de una condición que requiere atención inmediata, pero también puede informar de un cinturón desabrochado o del freno de estacionamiento aplicado.

Si aparece presión de aceite insuficiente, detente en cuanto sea seguro y apaga el motor. No confundas ese aviso con un recordatorio de cambio de aceite. Si se enciende temperatura excesiva, evita abrir tapones calientes. Una luz de carga de batería durante la marcha puede indicar un problema del sistema de carga y dejar sin alimentación sistemas necesarios: busca una detención segura y asistencia según el manual.

Ante pérdida repentina de dirección asistida, el esfuerzo para girar puede aumentar mucho. Sujeta el volante, reduce y detente con seguridad sin apagar el contacto en plena marcha. Ante un reventón, evita frenazos y volantazos; conserva la dirección y pierde velocidad de manera progresiva antes de abandonar la circulación.

Si el freno de servicio pierde eficacia, reduce de forma controlada, utiliza la retención que permita el vehículo y busca una trayectoria de escape segura. El freno de estacionamiento mecánico debe utilizarse progresivamente si es necesario. Un freno eléctrico puede tener un procedimiento de emergencia propio: hay que conocerlo en el manual. No se aplica una receta universal de tirar bruscamente de una palanca.

Al inmovilizar, enciende la señalización necesaria, utiliza la V-16 conectada y decide si los ocupantes pueden acceder a un refugio seguro. No salgas por rutina si no existe esa posibilidad. Solicita asistencia y facilita carretera, sentido, ubicación y naturaleza de la avería. Si hay heridos, humo o peligro inmediato, avisa a emergencias.

Caso práctico

El vehículo deja de acelerar y aparece un aviso grave antes de una salida. Señalizas la pérdida de velocidad y procuras apartarte si aún puedes hacerlo sin riesgo. No cruzas varios carriles de golpe para llegar a la salida ni continúas kilómetros para evitar una grúa. La decisión se toma por la seguridad y por el significado del aviso.

Las cifras de este tema

Si vas con el tiempo justo, esto es lo que hay que llevarse memorizado. Están todas juntas en la chuleta general.

ConceptoValorDetalle
Dibujo mínimo del neumático1,6 mmEn las ranuras principales; turismos
Presión, cada cuánto revisar1 vez al mesY antes de cada viaje largo
Rueda de repuesto temporal80 km/hLo que indique la propia rueda
ITV de turismo particular4 / 10 añosHasta 4 exento; después bienal hasta 10; más de 10 anual
ITV desfavorable o negativaMáximo 2 mesesPlazo de reparación; no autoriza uso normal

Base normativa

Lo que se explica en este tema sale de estas normas. Los enlaces llevan al texto consolidado del BOE, para que puedas comprobarlo tú mismo.

Dudas frecuentes de este tema

1,6 milímetros en las ranuras principales de la banda de rodadura de los turismos. Los testigos del fondo de los surcos avisan cuando se alcanza ese punto.
En el trasero. Si el eje de atrás pierde agarre el vehículo se cruza y es mucho más difícil de recuperar.
Detenerse cuanto antes en lugar seguro y apagar el motor. Sin presión de aceite el motor se gripa en pocos kilómetros.
No. El circuito está a presión y abrirlo en caliente provoca quemaduras graves. Hay que parar, apagar y esperar.

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Has leído la teoría. Estas son las preguntas del banco que la preguntan, con la explicación de por qué cada respuesta es la correcta.

Practica este tema con su test: Test DGT de mecánica del vehículo.

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Revisado el 19 de octubre de 2026. Texto de elaboración propia: no reproduce el manual oficial de la DGT. Ante cualquier discrepancia prevalece la normativa vigente. ¿Ves algo mal? Dínoslo.

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